La Nostalgie-Wiesn es una sección de la Oktoberfest especial para este año que visité ayer, creada con motivo de los 200 años de celebración de la Oktoberfest.

La puerta, con el conocido “Niño de Múnich” (aunque en realidad es una niña) recibiendo a los visitantes

Dentro hay montada una Oktoberfest aparte en la que todas las tiendas, atracciones y casetas imitan a las de principios del siglo XX e incluso antes. También hay una exposición de los primeros vehículos a vapor para el campo y de Bulldogs (los ancestros de los tractores y bulldozers actuales), algunos todavía funcionando, un siglo después.

Una atracción antigua, muy bien cuidada

El Palacio del Helado Vienés, donde el 90% de lo que venden no es helado

Un órgano de feria típico, tocando música típica, con su muñequito típico

La Oktoberfest en sus inicios era una feria de ganado. En una caseta hay montada una cuadra con caballos, corderitos, terneritas, gallinas y pollitos. A los niños les encanta acariciarlos y asustarlos.

Los caballos suelen tener el pelo castaño y la crin rubia 😕

Tras dar un paseo decidimos entrar en una caseta. Era mucho más auténtica que las de la zona moderna: no era tan grande, no había tanta gente y tenía una banda de música muy buena y divertida que animaba el ambiente. Además muchísima gente iba vestida de época… ¡Hasta yo intenté integrarme con mi sombrero tirolés!

¡Qué mono va este chico siempre!

Marisa, Günter y yo nos pedimos medio pollo asado y una jarra de cerveza. El pollo fue el mejor que comí en mi vida, en su punto y con la piel crujiente. La cerveza no me gustó tanto, porque sólo servían Helles y a mí me gusta más la cerveza blanca.

En las noticias habían dicho que la cerveza especial que se había preparado para conmemorar los 200 años de Oktoberfest se había acabado (al parecer, sólo fabricaron tres millones de litros). Así que preguntamos a un camarero que cuál era la marca de la cerveza que servían, porque en la jarra sólo estaba escrito “Münchner bier“. Nos respondió en español con un acento súper-sarasa (o sea) que habían decidido mezclar todas las cervezas de Múnich (o sea) y servir esa mezcla los días que quedaban (o sea).

Si os pareció extraño que cerraran las casetas de la Oktoberfest moderna a las once, os chocará más aún que las casetas de la Nostalgie-Wiesn cerraran… A las 19:30. Justo cuando la gente empieza a llegar a la feria en Granada. La banda tocó el himno de Múnich, se marcharon en desfile y se acabó.

Como aún era pronto, nos dimos otro paseo por la Oktoberfest moderna. Observamos las atracciones, nos compramos un cucurucho de almendras garrapiñadas y me monté en la montaña rusa de 5 loopings. Las atracciones aquí son mucho más caras… Casi todas tienen un precio de admisión que oscila entre los 5 y los 7 euros.

Hay muchas casas del terror, pero ninguna de varios pisos, como la de Granada

Una atracción sobre ilusiones ópticas, con motivos de Escher y Dalí dibujados en el exterior

El tobogán del juego RollerCoaster Tycoon

Tomamos el metro y nos volvimos a Freising. Nos lo pasamos muy bien hoy.

¡Saludos desde la Nostalgie-Wiesn!