Me he mudado a Las Palmas de Gran Canaria. Para cambiar de aires, mayormente.

El otro día iba yo por la calle de camino al ayuntamiento de la ciudad. Para empadronarme. Y que así sepan dónde enviarme las multas de tráfico. Cuando necesite un coche (cuando pierda las piernas y eliminen el transporte público).

Tomé la calle León y Castillo. Yo vivo en una vía paralela a esa calle a la altura del número 9. El ayuntamiento está en el número 270. A andar…

 

Fui recorriendo la calle en dirección al puerto, atravesando sus numerosas tiendas. Mención especial a Banana Computer, una tienda de aparatos de Apple con el logo que le habría puesto Steve Jobs a su compañía si hubiera nacido en las Islas Canarias. Y mención también a la Pastelería Mendoza, que una vez me vendió un pastelito con sorpresa púbica velluda incluida.

 

Ordenadores guays

Algo después del Hotel Santa Catalina, en una acera en la que difícilmente caben dos personas, me adelantaron un par de chicos por mi derecha (que ya es difícil a la velocidad que yo suelo andar). Uno tenía una camiseta de Los Pitufos. El otro me dijo que eran policías. Me mostró su placa y me empezó a hacer preguntas. Que quién era, qué hacía allí, dónde vivía, a dónde iba, de dónde era, qué estudiaba. Me pidió mi documentación. Yo quería ver otra vez su placa. Me la mostró y sólo se me ocurrió decirle “la verdad es que nunca he visto una y no sé cómo determinar si es real…”.

Hizo algo en su iPhone y los dos se pusieron a mirar alternativamente a la pantallita y luego a mí. Yo pensaba que estarían comprobando mi identidad a través de algún app super-cool de la poli. Después de medio minuto ya me estaba poniendo nervioso y les pregunté que qué pasaba. Me mostraron una foto y me preguntaron si ese era yo. Pues no, porque no tiene lunares y las gafas tampoco son iguales. Pero era bastante parecido.

 

Hombre perdido

Al parecer este hombre se había perdido en Tenerife un mes antes y me habían confundido con él. Tampoco ayudaba que él fuera de Córdoba y yo de Granada. Al menos yo no estudio astrofísica, que si no a lo mejor hasta me llevan a comisaría.

Me dejaron marchar. Llegué al ayuntamiento para recoger el documento para empadronarme y se repitió la historia allí. Pensaron que era el hombre perdido. ¡Grrrrr!

Y hoy volví con mis papeles listos y en el ayuntamiento me volvieron a reconocer. Meh…

Ahora ya soy un ciudadano canario. Antes era iundeniense. Win or fail?

 

Pwiiin-o! Pwiiin-o!