Uno de los temas que siempre estuvieron dando vueltas por mi cabeza antes de venir a Alemania fue el del piano. ¡Yo no puedo estar un año sin tocar el piano! Y en Beethovenlandia debe ser fácil hacerse con uno. ¿Debería comprar un piano o alquilarlo? ¿De madera o digital? ¿Habrá algún sitio donde me dejen tocarlo?

Beethovenlandia (interpretación del Photoshopista)

Por fortuna, conocí en la Oficina de Relaciones Internacionales de la TU-Berlin a Xavier Ycaza, otro español que toca el piano y que estaba buscando un teclado para poder improvisar durante este año. Me dijo que en su vivienda tenían un piano de madera que alguien había dejado temporalmente allí y que podía ir a tocarlo cuando quisiera. ¡Qué suerte!

El piano de la casa conocida como “The Cinema”

Durante octubre y noviembre fui varias veces a tocar a su vivienda. El piano estaba algo desafinado y destrozado, pero me iba muy bien para matar el mono. Un día me invitaron a ver un par de películas de cine mudo. La idea era que Xavier y otro más pondrían la música de fondo tocando el piano conforme se sucedían las escenas. ¡Fue muy divertido! Y chapeau a los pianistas; hay que tener mucha resistencia y concentración para tocar el piano sin parar durante tanto tiempo sincronizado con una película.

Tiempos de moderna improvisación

Hace un par de semanas me dijeron que se iban a llevar el piano de la casa. Así que por consejo de Xavier me fui a el Cyberstore Thomann a ver qué tenían. En general tienen de todo y a buenos precios, si se compara con otras tiendas online. Así que el 21 de noviembre les compré un Thomann DP-50.

No se ve mal, ¿no?

Y no ha llegado hasta hoy… Debo decir que el servicio del que presumen no es tan bueno como lo pintan en su página web. Aunque también hay que resaltar que la mayor parte de la culpa la tiene la empresa transportista a la que encargan los envíos. Básicamente, tuve que hacer todo lo siguiente para recibir el piano:

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– Domingo 21 de noviembre: compro el piano.

– Lunes 22 de noviembre: me envían usuario y contraseña de cliente.

– Martes 23 de noviembre: me envían sus datos bancarios para que haga la transferencia (esto podían haberlo hecho ayer). Me han cobrado 25€ de más. Les envío un email preguntando a qué se debe este incremento y pidiéndoles su IBAN para hacer la transferencia desde el Santander, porque no entiendo la página para hacer transferencias del Deutsche Bank.

– Miércoles 24 de noviembre: me dicen que el incremento se debe a que yo pedí el piano a través de la página española de Thomann, pero que lo quiero recibir en una dirección alemana y que entonces se aplica la tasa de impuestos de Alemania. No dicen nada sobre el IBAN, así que yo les vuelvo a preguntar por él.

– Jueves 25 de noviembre: no me han respondido. Con ayuda de Google Translate les hago la transferencia por Deutsche Bank.

– Viernes 26 de noviembre: me dicen que han recibido la transferencia.

– Lunes 29 de noviembre: me dicen que se ha realizado el envío.

– Martes 30 de noviembre: me llaman desde la central Thomann en España. Me dicen que me tengo que poner en contacto con la empresa transportista para acordar un día y una hora para la entrega del paquete. Les llamo. No hablan inglés. Me dicen que piensan traérmelo en 24 horas, el miércoles. Les digo que no puedo y les pido que me lo traigan el jueves. Después de varias confirmaciones me dicen que vendrán el jueves de 12 a 16.

– Jueves 2 de diciembre: estoy todo el día esperándoles. No han venido. Mando un email a la central Thomann de España preguntándoles qué debo hacer ahora.

– Viernes 3 de diciembre: los de Thomann me dicen que les vuelva a llamar. Genial. Pues les llamo otra vez. La chica que me atiende me dice que vinieron el miércoles pero que yo no estaba. Tiene una malafollá que se la pisa. Le pido que busque a alguien que hable inglés. Tras 5 minutos lo encuentran. Le explico la situación. Me dice que me lo traerán el lunes de 12 a 16.

– Lunes 6 de diciembre: me llaman a las 12:45 diciendo que no me lo pueden enviar porque no saben cuáles son mi piso y número de vivienda estudiantil. Mienten, porque eso ya lo confirmé el martes 30 y el viernes 3. Y además supuestamente ya vinieron el miércoles 1. ¡Cuánta incompetencia! Les vuelvo a decir mi dirección y me dicen que me lo traerán el martes 7 por la tarde. Al menos esta vez me atendió el hombre del viernes, que habla inglés.

– Y hoy martes me llegó a las 14:30.

Paquetón que me ha costado muchísimo llevar hasta mi habitación

Y sin destornillador, también me ha costado muchísimo montarlo

En resumen, a los de Thomann les doy un 6 por su lentitud administrativa y por ignorar mi petición del IBAN (aunque tienen buenos precios y una buena página web) y a SPETRA Berlin, la compañía transportista, un kartoffeler cero (escrito con letra, para que no puedan falsificar el número añadiendo un simple trazo si se pasan por aquí).

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De todas maneras, ¡al fin tengo mi piano! Tiene un sonido aceptable (aunque los graves se comen bastante a los agudos) y las 88 teclas tienen un buen tacto. ¿Qué tocaré próximamente?

It’s show time!