¿Qué os creíais, que no había sacado fotos a la comida? Pensad otra vez…

El día 20 almorcé en el jardín de cerveza del Viktualienmarkt. Me tomé unas salchichas blancas con chucrut y mostaza, una cerveza blanca Franziskaner y un bretzel gigante.

Típico, rico y ligero

En la Oktoberfest primero nos tomamos una ración de codillo de cerdo con ensalada de patata y una hebras de raíz picante, acompañada de, por supuesto, una cerveza Augustiner.

Como decía mi padre de pequeño, cuando su madre le hacía sopa de codillo: “Mamá, a mí no me pongas hueso del caudillo…”

Reina de las cervezas

Luego Günter y yo nos tomamos un pinchito de fruta bañada en chocolate y Marisa uno de fruta carmelizada.

“Y este guiri, ¿por qué me fotografía?”

Fruta caramelizada y dátiles chocolateados. ¡Hmmm!

Después compramos el cucurucho de almendras garrapiñadas y la bolsita de Magenbrot.

Variedad garrapiñada

Es digestivo. Sabe a anís. Y para los que estéis pensando en photoshopear la cabeza de cierta mascota de cierto sitio de Internet sobre la cabeza de este osito al que siguen unos niños… ¡Pasáis demasiado tiempo en Internet!

Para terminar el día, como proposición mía [aunque lo había propuesto en broma (mentira)], nos tomamos un trozo del exquisito pastel de chocolate que había cocinado mi tía.

Tan consistente que podría sustituir a la mismísima Nocilla

En Passau me tomé un plato típico que consistía en un filete de ternera acompañado de una salsa de nata y raíz picante y de una pasta llamada spätzle. Frau Knobel se tomó la también típica ensalada de salchichas.

Puede llegar a ser demasiado picante, si no tomas la proporción exacta de cada ingrediente

Finalmente, aquí os dejo la foto que muestra el estupendo aspecto del medio pollo que nos tomamos cada uno en la Nostalgie-Wiesn. Qué pena que no os llegue el sabor.

Los bávaros bárbaros sí que sabían…