El vuelo que elegí me llevó al aeropuerto Tegel tras una hora de retraso. Elegí el Tegel porque me lo recomendó mi tía, aunque una vez allí no es de los mejores en cuanto a comunicaciones con la ciudad. Sólo hay dos opciones para salir de allí: en taxi o en autobús.

No hay líneas de U-Bahn ni de S-Bahn

O el autobús estaba mal señalizado o yo estaba muy torpe, pero no conseguí encontrarlo, así que cogí un taxi. Cuando estaba metiendo en el taxi las maletas vi los autobuses. ¡Pues claro que no los había encontrado! Hay dos niveles en el aeropuerto. Yo los estaba buscando en el de abajo. Estaban en el nivel de arriba. Ya podrían señalizar el nivel de alguna manera en los mapas.

El terminal A tiene forma hexagonal. ¡Menos diseño y más líneas de tren!

Le dije al taxista que quería ir a CoppiStrasse 14. Él, ni idea. Me preguntó que dónde quedaba (supongo). Yo le señalé su navegador y repetí “CoppiStrasse 14”. Hoy en día cualquiera puede ser taxista gracias a los navegadores…

Tardamos un buen rato en llegar. Aquí los taxímetros van de 20 en 20 céntimos. A primera vista, no es la ciudad barata de la que todo el mundo habla. Yo estaba bastante cansado así que no me fijé mucho en las calles. Llegamos a CoppiStrasse 14. El taxista, un joven turco, tenía una cara de perdido que no podía con ella. Me cobró 50 céntimos más por traerme del aeropuerto. Qué cara. Me sangró 29€ en total.

Bueno, ya estoy aquí. Y ahora, ¿qué hago?

¿Me tomo algo en el kiosko de comida asiática…

… o pregunto en la fábrica comunista de enfrente por mi llave?

Continuará…