Ayer estuve en el Deutsches Museum de Múnich. Imaginaos un museo de la ciencia gigante dentro de un castillo, en el que está todo. Sin fotos… Porque se me olvidó el móvil. 😐

Ya había visitado el museo en el año 2001. Pero eso fue antes de empezar teleco. Ahora sé más cosas. Sí. Incluso más cosas sobre teleco.

Lo más interesante para mí fue la sección de nanotecnología. Las explicaciones y los ejemplos de productos desarrollados con nanotecnología eran fascinantes. Había un par de tubos llenos hasta la mitad del mismo plástico, en uno molido y en otro formando moléculas. Era espectacular ver cómo el comportamiento del plástico moleculizado era totalmente líquido, a pesar de ser un material sólido. También había un circuito con varias rampas recubiertas de un material repelente del agua por donde no discurrían sino que se movían gotas de agua como si fueran bolas de una máquina de Betancourt.

En la planta donde se encontraban los instrumentos de música había un Theremin. Intenté… ¿Tocarlo?… Pero no era nada fácil. No había manera de separar las notas, así que estaba más como curiosidad que como instrumento.

Me resultaron también interesantes las secciones de Optoelectrónica y Procesos de Fabricación de Dispositivos Electrónicos. Aunque Dispositivos Electrónicos II no fue una de mis asignaturas favoritas, me alegró ver físicamente los aparatos con los que se realizan la fotolitografía, la metalización, nuestro querido proceso Czochralski, Molecular Beam Epitaxy y varios procesos de impurificación del substrato. También había varios cilindros de silicio ya terminados y obleas con chips.

Sin embargo, lo que más me gustó es ver por primera vez una pantalla 3D autoestereoscópica. Es decir, una pantalla capaz de mostrar imágenes en tres dimensiones como en los cines, sin necesidad de usar gafas especiales. Estaba en la sección de nanotecnología, mostrando diferentes modelos de representación de las estructuras moleculares. La primera vez que se ve, el cerebro tarda un poco en aceptar que realmente está viendo una imagen tridimensional a través de la pantalla. Es como si la pantalla fuera una caja dentro de la que giran figuras. El efecto 3D se podía percibir a cualquier distancia de la pantalla (aunque sólo se podía uno alejar un máximo de 4 metros), pero aún no es perfecto del todo; al mover la cabeza de sitio la imagen se reajusta. Es como si cada píxel fuera un prisma de varios (muchos) lados que proyecta un color por cada uno de ellos. Así que si estás mirando directamente hacia uno de sus lados, la imagen se ve correctamente en 3D, pero si te encuentras en un punto intermedio se ven como dos medias imágenes en 3D superpuestas.

Es war ein sehr interessantes Tag. 🙂